¡Ay, esas lágrimas!
Por Nancy Gottesman
No hay peor sonido para una mamá que el llanto desconsolado de su bebé, sobre todo cuando todos los intentos de aliviarlo parecen en vano. Antes de que te desesperes, recuerda que llorar no es sólo algo natural para tu pequeño, sino también su único medio de comunicación. Los bebés suelen llorar más entre la cuarta y la octava semana de vida, y luego alcanzan una fase más tranquila. Mientras, los siguientes consejos podrían ayudarte a calmarlo (y a ti también).
{1} Traduce las lágrimas
El primer paso es tratar de averiguar qué le pasa. Quizá se queja porque tiene hambre, está cansado, necesita que le cambies el pañal, o simplemente quiere que lo abraces. Puedes responderle alimentándolo, ayudándolo a eructar, acostándolo un rato, cambiándole el pañal, o tomándolo en tus brazos. También puedes intentar lo siguiente:
›Mécelo en la cuna, sillita o columpio.
›Cántale una canción.
›Camina meciéndolo en tus brazos.
›Dale un baño templado. ›Dale un masaje suave en la barriguita.
›Cálmalo con el chupón.
›Paséalo en su carriola o en el auto.
›Sujétalo como un balón de rugby (con su cuerpo apoyado en tu antebrazo).
›Comprueba que no haya nada en la ropa que le pellizque o apriete.









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